8 feb 2012

La obsesión por los espacios

Muy aparte de quedar embobado con otra muestra de fútbol a nivel de espectáculo, hemos visto también, contenido táctico; y del bueno. Una lección de las otras muchas calificadas como irrepetibles. Los responsables de aquel mérito: el versátil Cesc y el inquietante Xavi sin balón.
Curiosamente fueron quienes marcaron los dos únicos goles del partido, en efecto, quienes dieron la clasificación al Barça a la final, pero el verdadero mérito; a mi opinión, no se lo ganaron por marcar, sino por llevar a cabo la mayor parte de responsabilidad en el ataque intensivo que tuvo el Barça frente al atrevido Valencia de Unai Emery.

Pinto
Puyol - Piqué - Mascherano - Abidal
Thiago
Cesc - Xavi
Alexis - Messi - Cuenca

Así planteó Guardiola el partido:
Puyol, su hombre más fiable; el encargado de parar aquellas embestidas del dúo Mathieu-Jordi. Mascherano, con la libertad de salir a anticipar cualquier recepción -el mejor para aquella labor- del gran Jonas.
Thiago, siendo el mejor por detrás del balón, ya se veía varias cosas por el cual iba a ser gran protagonista. Y teniendo un jugador así, aparecería Xavi en estado puro: maestro creando líneas de pase, cumpliendo apoyos, mientras Fábregas hacía casi el mismo rol -como jugador libre- pero ligeramente más vertical que Hernández. Muy pocas veces había jugado de interior y si de falso 9 hacía bien los roles de irse hasta zona media y dejar equilibrado el ataque, esta vez fue mejor ya que el equilibrio ya se había conseguido a base de campo abierto (4-3-3).

Messi; el que atrajo marcas, fue un tormento. Su efectividad demostró una vez más estar verde, pero su intensidad no cambia. Y Alexis fue el otro que luchó insesantemente. En defensa, un zaguero más, en ataque, una pesadilla cuando de marcarlo se trata.

En el otro bando, era más seguro que Unai iría a apostar por la valentía de sus jugadores más técnicos. Jonas, Banega, Mathieu, Alba y un poco, Feghouli, crearon constante situación por las bandas -que se veían obligados por una intensiva basculación-.
Hicieron tres cosas bien, a mi punto de vista:
-Solo en una ocasión, el experimento de situar a Jordi como lateral con Mathieu de fijador en banda. Aquel factor sorpresa quedó solo en intento.
-Las salidas con Banega fueron francamente buenas, pero la finalización no estuvo. Su límite de llegada opacó al argentino.
-Jonas de mediapunta fue una idea fructífera para crear apoyos a los ataques de banda, pero malísimo por el centro; por eso su clandestino movimiento para llegar a ser segunda punta. Aunque todo ese trabajo tuvo un problema gordo en frente: Mascherano.

Lástima que Valencia demostró toda su artillería los primeros 15 minutos, porque después el Barça hacía el encuentro a su ritmo.
No solamente fue mérito salir de aquella presión numérica, que no estuvo muy fina, sino porque, superado el primer intento, Mathieu y Fegholui prestaban demasiada atención a los laterales, Abidal y Puyol. Este punto dio paso a la exhibición de dos maestros en jugar sin pelota, Cesc y Xavi; y sus cómodas transiciones cuando el "desnudo" doble pivote se encargaba de frenarlos.

El Barça sabía el peso de estos 90 minutos, y vaya que no cuidó piernas ni un instante. Se mantuvieron en la línea y consiguieron el fútbol estupendo al que nos tiene acostumbrados. El estilo inquebrantable fue el discurso de los genios, con y sin balón. Merecidísimo resultado y seña de una eliminatoria difícil.

1 feb 2012

El Barça y su máscara


Miércoles 23 de noviembre del 2011: El Barça se enfrenta al Milan. Ganamos 2-3 fuera de casa. Pero aquí destacó dentro de lo táctico, una imagen nunca antes vista por el equipo de Pep, una imagen que, destacaba por ser ultraísta y generaba una superioridad enorme cuando el mejor futbolista del planeta, cazaba algún balón que era lanzado rápidamente desde el fondo; después de soportar embestidas de alguno de aquellos tormentos.
Desde ese día, Pep encontró otra arma. Para nada conservadora, más bien astuta. Quizá se dio cuenta que lo que se venía a continuación no iba a ser del todo bueno, y que en esos momentos exigirles mantener la misma intensidad del 3-4-3 y los sueños del pentágono; dentro de un calendario torturador, era imposible.

Por eso Pep compró una máscara, que iba a resultar bastante útil y efectiva en momentos delicados como este. Para muchos, una ligera decepción por ver como el Barça "cuida piernas", pero dense por seguros que será solo ante momentos desequilibrados y con falta de dosificación. La máscara da lugar al definitivo Barça de Messi.

Para lograr comprender este as bajo la manga de Guardiola, tenemos que tener claro que el Barça siempre parte con ventaja ante cualquier rival. No por simplemente, practicar juego de posición, sino porque últimamente, los jugadores y sus dotes tácticos ayudan una inmensidad en condicionar y crear confusión en ciertas fases del juego, y el que mejor armado está, es Messi.

Se puede entender que condiciona por banda derecha jalando marcas, dando espacios a la zona central, pero no todo es condicionar como decía. La regla también dice: aprovechar sus dotes, y uno de los tantos dotes de Leo es recepcionar entre líneas y girar de una manera espectacular. Por no decir, que por aquella labor no se le echa de menos a Iniesta, últimamente es el jugador más decisivo.

El pasado clásico en el Camp Nou (2-2), el plan de Pep consistió en eso. Robar y entregar a Leo Messi que esperaba frotándose las manos, entre líneas, para irse a una velocidad inalcanzable como es costumbre. Así también fue ante rivales como el Málaga; en algunos minutos de la primera parte, ante el Villarreal el pasado fin de semana, y ayer; ante el Valencia en su casa, que dimos rienda suelta al Barça de Messi la primera parte, como si las pérdidas de salida del conjunto ché fuera nuestro único respiro. El segundo tiempo, recién, despertó la faceta dominante.

Aunque sigan sin entender el porqué de estar bien aquella máscara, la más rápida explicación, es que últimamente, los rivales del Barça han vuelto a "nacer", y han querido o tenido el afán de mostrar su lado más ofensivo ante un equipo que desde su punto de vista, está flojito. Por esa razón el atrevimiento, y la respuesta de Pep. Ante el Madrid, Alonso y Lass se ubicaron en la misma línea de Xavi, generando atraso en la transición del Barça, pero en lugar de ganar metros con los mediocampistas, Guardiola apostó por romper su línea con Messi esperando entre las dos últimas. Así llegó el gol de Pedro.
Aquella acción es la más clara. Quizá por la falta de efectividad y enorme carga que lleva el argentino estos partidos, no hemos visto goles que deberían haber llegado, pero es por lo que ha apostado Pep, aparte de tranquilizar un poco las aguas con el antiguo 4-3-3.

Así es mejor. Apostar por lo seguro en estos momentos donde las piernas andan sin frescura, y la mente falla a veces. El 3-4-3 no es malo. La línea de 3 defensas no es un coladero. El único detalle, es que se debe realizar en un momento que estemos todos a tope. De esa forma, llegarán el triple de oportunidades, que para eso está hecho el sistema.

¿Se puede hablar de un equipo camaleónico?

Por supuesto que no, un equipo camaleónico es aquel que depende completamente del rival, y el Barça no está hecho para eso. Seguirá siendo el Barça dominador de siempre, pero cuando la mente no funcione al 100 por 100, es mejor cambiar un poco las cosas en bien del resultado. Ahora, en momentos tan desafortunados, lo mejor es rescatar los puntos que se pueda, desde una imagen que no se aleje mucho de la realidad. Claro que, cuando haya que sentenciar, el juego de posición sin lugar a dudas, aparecerá para atacar sin piedad alguna.

Vamos Barça, a seguir escalando en La Liga.

25 ene 2012

La Diosa Fortuna presenció la vuelta


Me preocupaba mucho este partido. Y hasta tenía una dosis de miedo. Sí, miedo, porque el entorno que se había instaurado, fruto de la prensa en Madrid, indicaba algo así como: "el vestuario del Madrid está roto", a la vez que en Barcelona las sensaciones eran absolutamente llenas de confianza para aquel equipo que iba a ganar en el Camp Nou y sentenciar la eliminatoria de forma descomunal, como muchas otras veces.
Mourinho estaba obligado a atacar si quería mantener la ilusión. Después de todas las críticas que le cayeron de su propia gente, era difícil creer que tenía los alicientes necesarios para ir dispuesto a cambiar la cara del clásico, pero su propio carácter no hizo que renuncie a sus principios y alineó el mismo 4-2-3-1 atrevido que otras ocasiones, aunque con alguno que otro aspecto que estuvo interesante.

A la vez, Guardiola apostaba por su mismo 11 que del Bernabéu...

Pinto
Alves - Piqué - Puyol - Abidal
Busquets
Xavi - Iniesta
Messi - Cesc
Alexis

Higuaín
CR7 - Kaká - Ozil
Lass - Xabi
Coentrao - Ramos - Pepe - Arbeloa
Casillas

El Real Madrid apostó nuevamente por los centrales como únicos referentes atrás, y las sensaciones que les iba en contra del Madrid, y más aun en el Camp Nou, era de salir goleados. Alta presión, línea de Lass y Xabi adelantada sin nadie que cuide sus espaldas, salvo Ramos y Pepe; encargados del inquieto Alexis. Todo indicaba que en una contra del Barça, estaba el gol.
El siempre importante papel de Cesc, creando superioridad en mediocampo donde haga falta, hizo muchas veces causar estragos al Madrid, pero mucho más problema fue Messi. El peligrosísimo receptor entre líneas amenazaba continuamente con cazar algún balón para ir hacia la frontal.
Igual El Pentágono, como se dibujó en algunos minutos del primer tiempo, tuvieron rol importante. Los centrales sin referencia ya que Alexis acostumbraba a recostarse por la derecha (donde jugadores que fijen no había), quedaban confundidos haciendo frente al juego rápido de continuación que exigía el mejor bloque ofensivo del mundo.

El Real Madrid, hay que decirlo, tuvo dos ocasiones clarísimas. La primera, de Higuaín nada mas comenzar el partido, y la de Ozil, chocando al palo desafortunadamente, pudiendo haber sido el gol de la temporada.
El Barça claramente quería defender el resultado, porque replegó sus líneas y esperaba alguna contra para noquear a un Madrid que iba como sea a querer sobrepasar las líneas del Barça. Messi era el siempre dolor de cabeza, porque en cualquier momento, cuando Lass y Xabi descuiden su línea, iba a crear un espacio imprevisto ante la sola responsabilidad de Ramos y Pepe.

Así fue el primer gol. Salida bien hecha superando la presión, Alves logra localizar la línea de pase, y Messi hizo lo suyo arrancando desde mitad de campo hasta asistir a Pedro que ingresaba como una flecha desde la izquierda. El cambio, a propósito, hizo bien. Iniesta, aparte que andaba con molestias, siempre existía la falta de un extremo puro que de oportunidades a las diagonales llegadas por el centro.

El segundo gol, que fue un zapatazo impresionante de Dani Alves, se hizo en el momento menos indicado para el otro tramo de 45 minutos. De esa manera se dio paso a uno de los capítulos más tenebrosos del fútbol. Se potenció el plan de especular, para mal...

La maldición del 2-0


Yo tengo una teoría. Esto es opinión personal, aunque creo que después de leer lo que voy a comentar, estarán muchos de acuerdo.
Cuando un equipo muy valorado marca 2 goles en el primer tiempo, tiende a relajarse la segunda parte, tratando de especular y defender el resultado. Y si vas a defender un resultado, lo más probable es que salgas perdiendo, más aun con un equipo con amplia calidad en sus jugadores y las grandes motivaciones que significa ser el máximo rival.

Pasó ayer, y estuvimos a punto de caer en el mayor ridículo. Si para este partido, las intenciones era dejar que su defensa quede desprotegida y así mediante contras, sentenciar; para la segunda parte, el Barça se durmió completamente, intentando ya ni si quiera proteger, sino hacer pasar el tiempo; contemporizar y en efecto, fallar en muchas salidas de las cuales una fue un gol de Cristiano que ya estaba predestinado después de la actitud mostrada.

El Madrid se dio cuenta de esto y se acordó que marcando dos goles clasificaba, por tanto que, metiendo un gol más; crearían uno de los ambientes con más tensión en un estadio de fútbol. Así fue. Y no tardaron. Benzema se encargó después que Piqué intente hacerse de un balón.
El miedo empezó a sentirse en las gradas, y lo más desesperante es que quedaba una eternidad para que el árbitro pite el final. 18 minutos de agobio.

Como el plan del Barça era realizar contras después de un posible ataque madridista, la posesión quedó del otro lado, y el Madrid tomaba la iniciativa. El mundo al revés.
Fue rarísimo verlo, pero era comprensible después del plan preparado por Pep, y sumado a la relajación por querer contemporizar en lugar de "matar" de una vez por todas a un Real Madrid con pequeñas luces de esperanza. Lo resucitamos, y empezamos a estar a un ritmo absolutamente irreconocible, despejado balones y cerrando espacios para complicar sus llegadas.

En efecto, sucedió lo más trágico del fútbol, el Madrid 'desnudó' a Busquets, Xavi, Thiago y otros más, que intentaban defender.

Así se ganó la eliminatoria. Con la manera menos adecuada. Obviamente, no debería caerle toda la culpa a Guardiola y sus jugadores. El gran culpable es el calendario. Ayer se jugó con fuego porque pudimos caer eliminados tontamente.
Hay que decirlo también... la Diosa Fortuna estuvo presente, porque el Madrid tuvo muchas otras ocasiones que bien podría haber cambiado esta historia.

Al fin y al cabo, el Barça, como dijo Pep, fue justo vencedor a 180 minutos. La ida, bien ganada, la vuelta, con sabor agridulce, pero teniendo la comprensión de que se cargan un calendario apretadísimo.

El Real Madrid se ensucia


No quise añadir este otro capítulo, pero las imágenes y los comentarios me obligan a hacerlo. Después del partido, se dio un sinfín de críticas de los jugadores blancos hacia los árbitros culpándolo de la derrota. La verdad, nuevamente lamentable su imagen, a pesar de haber podido irse con el escudo en alto por la gran lucha que dieron los últimos minutos.
Una vez más, Casillas, Ramos, y el infaltable Mourinho fueron en contra de las decisiones arbitrales cuando las imágenes, testimonios y argumentos desmienten todo tipo de excusas de mal perdedor. Una de ellas, de Andujar Oliver, dando claros argumentos de haber perjudicado más al Barça que al Real Madrid:

1. Debió expulsar a Lass. Una dura entrada del francés sobre Messi fue merecedora de la segunda amarilla. Los jugadores del Barça rodearon a Teixeira pidiendo la expulsión del jugador.

2. Debió expulsar a Pepe . Al central del Real Madrid se le fue de nuevo la mano. En esta oportunidad impactó en el rostro de Cesc.

3. No hay penalti de Busquets. Una jugada difícil de ver. En la primera imagen se aprecia una mano del centrocampista azulgrana. En una segunda toma se ve como el balón impacta en el abdomen.

4. No hay penalti de Abidal. Previamente hay juego peligroso de Sergio Ramos y además la mano del francés es involuntaria.

5. Gol bien anulado a Sergio Ramos. El central del Real Madrid hace falta previa a Dani Alves.

6. No hay penalti de Pepe a Alexis. La acción no deja de ser un forcejeo normal y no hay falta. El central blanco carga legalmente al ariete azulgrana.

7. No hay penalti de Puyol a Benzema. El francés intenta llegar al balón pero se desequilibra en la carrera.

Comprendo que el árbitro es humano, y puede equivocarse, pero en ocasiones que son muy claras merecedoras de amarillas o rojas, es inevitable no hablar y criticar.


"Queremos hacer bien nuestro trabajo y sobre todo no salir en las portadas"
Undiano Mallenco