26 jul 2012

Tito y las cosas "iguales"


Hace no más de dos meses que Tito Vilanova fue presentado como nuevo entrenador del Fútbol Club Barcelona y suele ser típico que se hablen de fichajes. Su contexto genera en las masas gran atención. Así pues, dentro de la espontaneidad popular, han sentenciado un debate que resulta ser estéril y no tan buena. Se basa en decir que con Tito las cosas serán iguales y seguras.
Mi intención no es desmentirla. Tito es un hombre más que seguro para esta labor. A lo que voy, es que por parte del aficionado se nota mucha precipitación a la hora de sacar conclusiones arraigadas con el tema de táctica.
El hecho es que, si repasamos la primera temporada de Guardiola en el año 2009, las imágenes terminaron por sentenciar una situación futbolística asequible para el Barça. Si estudiamos cada rival expuesto con infinidad de espacios atrás por querer salir a "morder", solemos ver que el 4-3-3 se vio altamente beneficiado.
Los rivales con el paso del tiempo nos condicionaron. Ojo que el ser condicionado no solamente está presente en el papel general que tengas dentro del partido, si no también en normas específicas que te permitan continuar en la línea de imbatibilidad. Una de ellas abordó el tema de apostar por la línea 3, del falso 9, del punta Alexis. Nos condicionaron, como es normal.
Hoy por hoy, Tito está gestionando una pretemporada que noto es la mejor desde la primera que realizó Pep en el banquillo. El Hamburgo el martes pasado fue un perfecto rival para comenzar. Las tres zonas del campo encargadas a jóvenes cracks de la cantera que lucieron fútbol de calidad los 90 minutos de encuentro. Un lujo poder analizar.


En primera instancia sorprendió ver el mediocampo. Espinosa, Sergi Roberto y Dos Santos fue recordar lo que algún día nos prometió coraza. Hablando principalmente por el mexicano, nada aseguraba más que la superdotada habilidad para administrar balones.

Por otro lado, Sergi Roberto confirmó un futurible Cesc Fábregas de aquí a tres años. Contra el Hamburgo no exhibió mucho de su principal cualidad, que es apoyar entre líneas, pero dejó en claro el detalle de asociarse a un solo toque. Estoy seguro, es más, que lo puede hacer recorriendo el ancho del campo como lo hace el '4' del Barça. La pasada temporada lo hizo contra el Osasuna por el sector derecho, y esta vez participó y se vio cómodo por la izquierda.
Y aunque sea inevitable hablar de la asombrosa evolución de Sergi Gómez, o de la calidad sobresaliente de Deulofeu o Rafinha, es conveniente enfatizar lo que fueron los futbolistas del primer equipo en este partido.
A carácter simplista se puede decir que todos están a buen ritmo físico y psicológico -salvo por el muy castigado Muniesa-, pero muy aparte de situarse un 4-3-3 con Alves como dueño absoluto de la determinación, se llegó a apuntar muchos aspectos de un jugador que no lo hemos gozado tanto y por culpa de una lesión grave. Es Ibrahim Afellay.


Nos deleitó con los disparos fuera del área junto a los desbordes muy típicos de un chico con tremenda carrera, pero en el Barça su rol ha modificado gran parte de los recursos que manejaba. Tanto Pep en su día como Tito ahora, están explotando otras características del holandés.

Colocado como falso 9, se retrasaba hasta 3/4 de campo para apoyar y asegurar conexión entre el mediocampo y los movimientos ofensivos. El ataque posicional se detenía y reposaba en los pies de Afellay unos segundos para tirar hacia la frontal.
Su toque de verticalidad, en efecto, se caracteriza por tener primero un excelente timing, y en segundo lugar, un gran ángulo de pase -ya que Ibrahim giraba sobre un eje no tan complicado para lanzar el pase definitivo-.
Me gustó realmente como falso 9, aunque ante rivales que exijan mucho más acoso defensivo no creo que disfrute tanto. Detrás del balón, Afellay se ahogaba debido a la anticipación de la línea media alemana.

De esa manera el Hamburgo se convirtió en el rival adecuado para poner a prueba la situación en la que se encontraban ciertos futbolistas casi desapercibidos, y confirmar excelentes recursos de abundante calidad.

28 may 2012

Bailes de antaño


Música entrañable. Me había olvidado su melodía. Bielsa me hizo recordar. La felicidad no llega solo con satisfacción, también con estilo, emoción y elegancia. Eso me lo demostró Pep.
El pasado viernes resonó un viento que hace mucho no gozábamos. El Barça retomó las piezas claves del 2009. Xavi, Iniesta. Sin duda, Pep se despidió a lo grande, y recordando al más sorpresivo Barça que alteró miles de transiciones defensivas rivales.
De eso mismo trató el partido. Marcelo planteó un 4-1-4-1 exigiendo  la marca personal por todo el campo. No tuvo claro que el Barça tiene diferente personalidad colectiva que el Man. U., y lo hizo. Amorebieta encima de Messi. Los laterales atentos a los extremos falsos, Llorente entre centrales, y ya sabemos el resto. Cubrir la espalda evitando el giro es complicadísimo, más si les dejas tocar por delante del balón.

Transición vasca 4+1
Presionar las salidas, recuerdo, se volvió la respuesta de cada fin de semana en el primer año. Rivales tras rivales caían porque los movimientos de Andrés y Xavi entre espacios era intratable. Y el apoyo en el mejor jugador extremo en ese entonces, centralizaba y alteraba la defensa contraria a las mil maravillas.
En el primer tiempo, las llegadas culés se originaron a partir del ataque vasco. Llorente a la cabeza, iba primero en un ataque de 5 hombres. Mascherano, como estuvo excepcional, quitó inmensidad de balones y consecuentemente desactivó a todos los hombres que acompañaban la jugada. Javi, solo en su línea, algunas veces se preocupó más en Iniesta -romper su pasillo contragolpeador-, u otra veces desorientado por el vértigo, simplemente quedó knock-out por la transición ofensiva blaugrana.
Ahora, después de las desaforadas llegadas a través de ataques vascos, en salida del Barça, el Athletic optó muchos minutos con probar aquella marca individual en defensa organizada. Y ahí, en ese momento justo, es donde aparece Gerard Piqué. Aquel líbero, también de antaño, que salía a jugar hasta 3/4 de campo. Y como todos estaban pendientes de su pareja, Piqué aprovechaba ganándole el desborde a tal inocente punta, y cogía vuelo. Después, el tormento se desataba una vez que uno de los más atentos a la marca, se desprendían de ella por querer achicar ante el central. Pero lástima que, la presión era solo a las espaldas, porque ahí dio rienda suelta el patrón de juego que la comandaba Xavi e Iniesta, junto a los sorprendentes Busquets y Messi.


A partir de ahí, Marcelo ordenó a que un hombre de la línea de cuatro ofensiva se suelte hacia la presión de un central. Así quedaban los dos puntas versus los dos centrales. Lo que no estaba en el conocimiento del rosarino, era que el resultado fue una alternativa que Piqué hizo innegociable. Coger vuelo para el central es darle mucho. A parte que llegando hacia un panorama ya no tan cargado, por el desprendimiento de un hombre del mediocampo, hizo funcionar mucho mejor a nuestro viejo patrón de juego posicional. Ahí también llegó Montoya. El lateral que maneja un timing impresionante, y que lo veo cargado de condiciones incluso mejores que las de Alves de cara al futuro.

El caso es que Bielsa no permitió más castigo, y regresó al 4-1-4-1 sin el desprendimiento de nadie. El marcaje se convirtió en algo tedioso en aspectos de profundidad, pero Piqué no cambió en ningún aspecto, Iniesta tampoco jugando hombre a hombre, y Leo no dejó de desestabilizar un sistema que como utopía recorre los sueños del Loco.

La balanza resultó inclinadísima. Para nada igualada desde el plano táctico como lo había previsto. Suena a decepción, pero si analizamos los entornos de estos fantásticos entrenadores, no podemos evitar decir que Marcelo sueña con cada cosa relacionada a "la esencia que hizo nacer al fútbol".  Tenía precedentes que pudo haber hecho el encuentro más igualado -desde otros jugadores contextuales- pero optó por situaciones a las que el Athletic aun está verde.

Artículos relacionados:
La previa del Athletic-Barça : http://bit.ly/KSEyTR
Análisis del juego técnico y táctico vasco http://bit.ly/IQDM8P

24 may 2012

Morir en el intento


Marcelo se ha plantado a imponentes equipos que no los creíamos perder. Les gusta a muchos, es detestable para otros. La radicalidad del rosarino es dañina en algún tramo del camino, pero se admira su completa devoción a la esencia que hizo nacer al deporte rey. No tiene miedo a la muerte, por eso muchas cosas como su metodología defensiva, que es presionar hasta mitad de campo y luego aferrarse a una marca personal severa cuando roza las líneas de cal del área suya, terminan siendo algo tan simple de explicar como cualquier estrategia de deporte. (Análisis táctico breve del Athletic)

La noche del sábado 31 de marzo no se olvidará, o al menos para los que llevamos imaginando la final de Copa hace semanas. Ese día Bielsa dio el primer aviso. No darán minuto de respiro al apoyo. Y contará con el mejor recurso que ha tenido en toda su etapa como entrenador.



En todos los minutos de aquel encuentro, el Barça sufrió porque encontrar desmarques y paredes era complicadísimo. Pero la mayor advertencia se dio a los 60', cuando el gigante de metro noventa y pico se plantó en el sector de los centrales. Lo destacan por su juego aéreo sin duda, pero tres cuartos de sus acciones han sido parte de elaboración ofensiva en campo rival a través de su recepción de espaldas.

Y es que sería acorde descifrar cómo contrarrestar las ventajas por parte del Athletic. Los vascos presionando numéricamente a ritmo tedioso, lo más probable es que nos hagan sufrir, más aun cuando Xavi no resucita -o al menos sigue sin confirmarlo-. Segundo, que tras el complicado método defensivo vasco, podría aparecer el futbolista que se adapta a este tipo de contexto. Y tercero, en ataque, bajo las recepciones intratables de Fernando, la pregunta más obstinada sería si Pep confía plenamente en su presión, o da cabida a otro tipo de plan mucho más cauto. Hay que tener en cuenta que si se apuesta por presión, la efectividad tendrá que ser el doble de lo que se acostumbra, ya que si falla, nos veremos obligados a ver casi todo el Athletic encima nuestro, triangulando -cosa que para ellos también no es tan fácil debido a sus carencias técnicas-. Y si se apuesta por lo contrario, las segundas acciones de Muniain suelen ver receptores rápido y propiciar estragos.

Ante eso Pep enfrenta su último reto dirigiendo al club que lo hizo grande. Es sin ninguna duda el motivo más impresionante para ver la última "Guardiolada" -si es necesario ver, claro- , el viernes por la noche. La balanza está igualada tácticamente. Parar a Llorente es un objetivo complicado, y arriesgar no admitiéndolo, hacer caso al bielsismo. Necesariamente se tendrá que pasar por riesgos. ¿Quién morirá en el intento?