6 may 2012

Ganar con estilo


Periodistas decantados. Portadas que se deshacen en elogios. El día de Pep Guardiola. Su despedida. El homenaje. Últimos 90 minutos en el estadio que lo hizo campeón. Cada frase que suelta algún comentarista deportivo, siempre tiene al final un "con 13 títulos se marcha".
Todos compartiendo ese detalle en nuestras palabras, aunque tapándonos los ojos completamente. Hay que rebobinar para creerle. El desgaste es posible.

Marcelo Bielsa se marchó de Argentina después de 6 años. Fue por cansancio, e hizo lo mismo que Pep: imponer el estilo, no ganar, si no dejar huella. Ojo, si no hubiera fallado el penal Heinze en la final de la Copa América los títulos de Argentina hubieran sido dos, y quién sabe, Bielsa un poco más valorado.

Los títulos han sido objetivos cumplidos, pero el verdadero éxito es el estilo que ha logrado trascender en el mundo entero. Muchos dirán que apreciar solo el proceso tampoco es la cuestión. Pero no se trata de eso, sino de comprender que Pep desde su apuesta por la posesión de la pelota logró que el más antiguo estilo de fútbol resurja donde lo daban por muerto.

Dijo en su primera rueda de prensa: "No puedo ganar sin el estilo que siento". Si ganar es el objetivo, el estilo es la prioridad, y esa prioridad ha hecho ganarse en los ojos del mundo el elogio a tales Guardioladas como la hemos llamado miles de veces. Cuando la suerte, que es un factor, se convierte en esa delgada línea que separa el éxito del fracaso, el título no importa. Importa el estilo, el cómo has intentado salir adelante...



"Gracias a la vida por hacerme este regalo. Yo he sido un privilegiado igual que vosotros pero un poco más cerca de estos fantásticos jugadores. No sabéis el cariño que me llevo. Sentirse así de querido durante 4 y 5 años...no sabéis la felicidad que me llevo. Gracias a todos. Sobre todo a los más cercanos que han trabajado para que pudieráis pasar un buen rato viendo futbol cada día. Os hemos sentido muy cerca. Que sepáis que os echaré mucho de menos. El que más pierdo en todo esto soy yo. Pero os dejo en las mejores manos. El cinturón apretaba mucho y yo me lo descuelgo pero vosotros no hace falta que lo hagáis. Esto tendrá larga vida. Hasta pronto. No me perderéis nunca" 

Pep

GRACIÈS

22 abr 2012

Intento de supervivencia


Los enfrentamientos que Mourinho tuvo en el Camp Nou lo hizo de la mano de un contexto diferente al que exigía el duelo. La presión que se sentía en Madrid no había en Barcelona, y a partir de ahí entró en una dinámica que decía ir a buscar al rival así haya un intercambio de golpes. Al fin y al cabo, no dolía tanto en campo ajeno.
La consagración de Pepe y Ramos permitió darle una mayor confianza a tal oportuno planteamiento, y paralelo a ello, Pep sacó una de sus cartas más infalibles: Alexis Sánchez. Aquel detalle ya se había exhibido antes en el Bernabéu con el 1-3. De ahí en adelante, Alexis pasaría a ser titular siempre contra los blancos; sujetando a Ramos y Pepe gracias a sus movimientos sin balón.

Ayer el Barça no se jugaba La Liga; se jugaba parte de ella. El Real Madrid así pinche se iría líder, pero sin duda, todos los culés lo creíamos como un golpe moral certero si ganábamos. Lo malo es que, días antes, Alexis recibió un duro golpe en Stamford Bridge, y las molestias estaban. El once sin él: Messi con problemas para encontrar espacios.

Dado este caso, Guardiola decidió colocar jugadores que tengan por dotes propios, puntos de inflexión en su juego que rompan líneas y permitan girar el sistema.


Estos fueron Thiago y Tello. Dos jugadores que tras individualidad, podían pasar una línea complicada y crear vértigo. El Barça, armado en 3-4-3, dibujó su mediocampo como la forma de un cuadrado. Thiago-Busy en la base, y más adelante Iniesta-Xavi. El esquema de Pep era coherente sin Alexis, pero tocaba probarlo.
El Real Madrid, tras aquella situación ordenó marcas. Khedira-Iniesta, Alonso-Xavi, y Ramos-Pepe atando a Leo. Y también los laterales pendientes de Alves y Tello, opacaron absolutamente su presencia.

El Barça intentó siempre crear profundidad, pero nunca llegó al arco de Casillas. Xavi retrasado, jalaba a su marca Alonso, y en transición lateral ya aprovechaba su espalda tras desmarque. Llegaron oportunidades de esa manera también con Thiago, Busquets o el mismo Messi que bajaba una línea, pero nunca llegaron a más porque las bestias estaban sueltas. No había nadie quien les tuviera alerta.

Así pues, comenzó una serie de intentar donde es imposible. En 3/4, Xavi hacía permutas con Messi para que el argentino recibiera en espacio, pero a su delante no tenía al doble pivote, sino a los mismo defensas, que dejaban a Xavi sin ninguna preocupación debido a la falta de movimiento en el área. El Madrid se hacía fuerte en ese sector, y sus oportunidades llegaban constantemente por el carril central.

Ahora, una vez lograr amplitud pero no filtrar ningún pase definitivo, Khedira y Xabi Alonso podían marcar cómodamente a su pareja hasta el final debido a que no poseen la habilidad de encare. 
Esto sirvió sin ninguna duda para que el Real Madrid gane confianza en la defensa organizada, que se veía superada algunas veces en presión o acoso desde el 4-2-3-1, pero bastante potenciada una vez plantarse en campo propio.
Se convertía en algo permanente, y en efecto, las oportunidades del Madrid crecían a ritmo veloz. Se fueron con el 0-1 al descanso.

Nadie dudó de su supremacía en contextos algo difíciles, pero Thiago Alcántara recién tuvo fuerza cuando se vio obligado a sumarse al ataque, sacando a relucir más sus pases eléctricos que su individualidad con balón.
Muchas otra veces, Pep intentó con Busquets más adelantado solventar la posesión; aspecto que logró, pero que no sirvió para hacer efecto a la profundidad.

Hasta que el minuto 70 duró el castigo. Entró Alexis. Algo desapercibido pasó, pero en apenas dos minutos ya hacía lo que Messi y sus acompañantes pedían a gritos: atar a las bestias.
El chileno que mejor movimientos de diagonales traza, hizo crear un profundo espacio que Messi aprovechó a las mil maravillas en el gol, y que por consiguiente, el mediocampo blanco se veía ampliamente desfavorecido. Khedira y Alonso con la necesidad de ir contra Leo y desocuparse de Iniesta+Thiago.

Los demás minutos tuvo como punto de origen a Cristiano Ronaldo. Después, como "jaque mate", se hizo fructuosa el cambio de Di María por Granero; que sirvió para darle seguridad a un Real Madrid que tenía clara la victoria desde el minuto 1, y que en los tramos finales, se encargó de confirmar.

Fiel a su estilo emocional, el Barça debe levantarse lo antes posible para no llegar ni tan si quiera con una pizca de bajón para enfrentar al Chelsea. Razón suficiente para desquitarse y en la competición donde más prestigio se guarda.

17 abr 2012

"No li donis el camí"


Los dos partidos estarán comandados por un duelo estratégico muy alto como suele pasar en la recta final de Champions. Lo interesante es que tanto en la ida como en la vuelta, se desatará un dolor de cabeza que bien puede tener el Barça o Chelsea. El duelo principal -al que todos prestaremos más atención- estará muy condicionado al duelo emocional. Si los de Pep permiten más de un capricho 'blue', podríamos empezar a rezar. ¿Tendrá consecuencias negativas?

De todas las fases, la más mala del Chelsea es la defensa organizada. Con esto como anticipado, se suele imaginar lo fácil que la tendría el Barça, pero sería tonto pensar también que el partido lo dominaremos completamente, cuando no es así; ya que los 90 minutos estará repleto de condicionantes -que lo analizaremos- y determinantes -que llegará la hora para descubrirlos-.

El trabajo de Di Matteo estas semanas ha sido de la mano de un gran derroche físico. Salir a presionar al poseedor del balón no es sencillo, y menos cuando descuidas tu espalda escandalosamente. Ahí, los grandes futbolistas de mayor gesto técnico en la zaga culé se aprovecharían y  girarían completamente el 4-4-2 'blue' en campo propio (i).

Ante el Napoli, tuvieron la suerte de toparse con un colectivo que no es experto en ataque posicional. Cuando los minutos más decisivos para los italianos llegaron, los londinenses se encerraron sin ninguna tregua -igual presionando sobre el poseedor del balón- pero el Napoli no lo aprovechó porque el pase corto veloz en ellos es demasiado bajo. Sus oportunidades llegaron desde la contra y no desde el ataque posicional. La vuelta, para colmo, no salieron a matar como deberían haber hecho; y ante desarmada transición defensiva (i).

En el enfrentamiento ante el Benfica, fue un simple susto. Los portugueses tuvieron la llave, pero no quisieron. Ellos, ya más acostumbrados a tomar el peso del partido, eran capaces de triangular en 3/4 muchos minutos y sobre todo fijando a Pablo Aimar detrás de la espalda de la línea de 4 (i); que nuevamente el Chelsea regaló, pero aun así, con diferentes carriles que tomar, no entraron en si quiera una finalización certera. Mucha contusión.

Dicho esto, contextualmente el Barça pasaría a ser el único protagonista del encuentro; de manera general. Gozando de desmarques continuos con diferentes recursos individuales como Cesc, Messi o Andrés Iniesta, los de Pep podrían sacar 'tajada' rápido. Ante tanta presentida superioridad, ¿es posible que el Chelsea saque tajada también? ¿Y mejor que nosotros?

El duelo emocional entrará en escena en algún momento. Una revancha o un desquite: sea cual sea, el Chelsea tiene muy en alto aquella semifinal del 2009 donde se presenció un partido de enorme intensidad, y que al final, la justicia premió al herido y castigó al ilusionado guerrero. No fue noticia a excepción de los temas extra-futbolísticos, pero nuevamente, el partido renace en la memoria, y hace crecer uno de los mejores ambientes de las semifinales de la Champions League.


Los caminos son contados, lo malo es que todos ellos conllevan una peligrosidad muy alta. El nivel de dificultad es necesario nombrarlo. Ahí va, de menor a mayor:


1. Contragolpe

Las contras en el Chelsea pueden ser de las más eficaces si el orden posicional mientras se ataca se desordena por el vértigo. El punto de inflexión se intensifica en su jugador de mayor peso: Juan Mata. Tras pérdida rival, Juan es el vértice y los puntas sin balón (i) entran en acción a través de diagonales y la consecuente activación de líneas de pase. Salir embalados por el éxito de aquellas, o bien aprovechando una ruptura de cualquier acompañante, estoy seguro que causaría daños graves.

El buen estado de Mascherano, el despertar de Piqué y el inoxidable Carles hacen creerme poco que esta fase entrará en escena muchas veces con efectividad.

2. Juego de 3/4

El punto más fuerte del equipo de Di Matteo, sin embargo, se presenta en todo el ancho del campo rival. La idea de imaginarse que el Barça no tratará de anticipar aquella 'pierna cambiada' clásica (i) como el apagado Benfica, sería un suicidio. Pero si los delanteros no son aprovechados, no sería un problema principal.

El peligro sí sería si hacemos que Mikel se proclame protagonista (i). En fase ofensiva, es un emisor con una técnica única. Los extremos, que tratan de abrir lo más posible la zaga para que los desmarques 'sorpresa' de Mata o las diagonales repentinas de Fernando sean asistidas, son un dolor de cabeza si llegaran ocupar los dos costados

¿Será capaz? En efecto, la transición defensiva en estos casos se ve obligada a recuperar, de lo contrario, que retengan el balón en 3/4 nos podremos imaginar los dúos que formarían cuaquiera de los delanteros con Mikel. Solo Mikel, eso sí. Con Lampard, Ramires o el mismo Juan Mata no consiguen el mismo resultado.


3. Juego directo

A cuentagotas, y peligrosas. El juego directo a simple vista es lo más práctico para sobrevolar el mediocampo en casos donde la meteorología esté como un condicionante elevado, pero en el caso del Chelsea es un camino bastante llevado a la práctica.

Las veces que lo hizo frente al Benfica, creó ocasiones bastante fructuosas. La enorme calidad que distingue a los receptores como Ashley Cole filtrado en zona de ataque (i), revela encima el increíble ritmo como respuesta después del pase.


Pep y el Barça debe manejar el concepto tan lógico de "Matar el partido". No a cerrarlo como ante el Milan, porque sino los 'blues' se irían encima. ¿Será capaz el Barça de aguantar psicológicamente la batalla? De lo contrario, ¿el Chelsea aprovechará? ¿quién se irá con las manos vacías en estos primeros 90 minutos?