14 abr 2012

Explotar recursos


El Barça necesitaba puntuar después del 3-1 merengue sobre el imponente Sporting. Guardiola nuevamente, al menos a mi punto de vista, destacó dentro del partido. Creo que las situaciones llegaron gracias a una base táctica muy buena, y eso es positivo.
No digo que arrasó al Levante. Fallamos más de la cuenta -algo no tan sorpresa- y es por eso que el resultado aparenta otras cosas. Pero vamos al contexto; que se separa en tres partes: desde los 45 minutos, hasta los últimos diez del encuentro.

Primera parte:

Juan Ignacio Martínez plantó un 4-4-1-1. El mérito fue bastante notorio. La impasibilidad que va mostrando el equipo con menor presupuesto en La Liga es para aplaudir, y ayer no fue excepción. La virtud en esta primera parte fue la replegación y cómo la administración de espacios sin balón descartó amenazas. Defendieron francamente bien en ese aspecto cuidando mucho la espalda. Lo que sí noté, es que todos esos primeros minutos, hasta el gol, mostraron una actitud no tan convincente. Confundieron paciencia con dosis de inactividad relativa.

Por otro lado, el Barça plantó cara. Encerró al Levante en su propio campo haciéndole carecer de opciones -a excepción de las recepciones de Valdo- y lo sometió a un ataque posicional a base de un 2-3-5.
Como se ve en la imagen, la base creativa o de segunda jugada la conformaron Adriano, Busquets y Xavi. Puyol y Mascherano se quedaban atrás, mientras los de arriba estaban ubicados de forma simétrica: Pedro y Alexis por fuera, Cesc y Messi como dos puntas, y Thiago infiltrándose como el quinto protagonista un poco sorpresa.

Pero la verdadera razón por la que el 2-3-5 funcionó, fue que el Levante regaló metros. Y en la esencia de la jugada: la base y la banda. Dejaban ese enorme espacio para que Xavi decidiera con comodidad -el mejor como primer hombre de la base- y en las bandas principalmente Alexis que tuvo la frialdad y por tanto la plena concentración de perforar el sistema que giraba constantemente a base de aquella acción.

Segunda parte:

1-0 y con presión de por medio, Pep movió sus cartas. Sacó al mejor de la cancha e hizo jugar al Isaac que por deducción sería un ancla fija para arrastrar a medio equipo. Martínez también ajustó. Es más, quiso que jugaran de otra forma: a base del acoso que hacía falta; sobre el poseedor del balón a partir de la línea Valdo-Torres-Iborra-Botelho. Fue en ese momento que las dos decisiones técnicas pasaron a ser el factor determinante del partido...


Debido a la salida de Xavi y los ajustes de los Granotas, se armó un nuevo esquema con diferente función y dos opciones muy atractivas: Las filtraciones de Adriano que partía desde la base de tres, y el aprovechamiento de espalda del 'Fabressi' -aunque al final se terminó con las manos vacías debido a la inquebrantable y compacta organización defensiva del Levante-.

Pero lo que terminó por sentenciar fue el factor Lío Messi, nuevamente; aunque esta vez desde metros ligeramente retrasados. La primera situación partió desde Cuenca, (pase a Messi e infiltración en el área) es decir de movimientos fuera-dentro. Luego, la defensa cerrada se desequilibró debido a la presencia de Leo en medio, lo que desproporcionó totalmente los dos costados, y en donde se concentraron de protagonismo (Pedro con gran carril).

Y la segunda situación se daba con movimientos dentro-fuera. Las bandas también favorecidas, solo que con la única diferencia que todo comenzaba desde la triangulación o paredes con Cesc y Thiago en el carril del medio, llegando a los pies de Leo atrayendo marcas, o en otras palabras, generando vértigo en pleno borde del área.


Fase final:

Del 3-4-3, pasamos al 4-3-3. Con Alves dentro, la verdad se llegó a cierta dosis de conservación. Quisimos aguantar un poco desde la defensa organizada hasta la transición rápida con Cesc como principal impulsor.
Se logró en cierta forma, pero se intensificó mucho y terminó distorsionándose en totalidad.

Un partido difícil sin duda, porque requirió de efectividad. Pep lo sabía, y quiso presentar las mejores soluciones posibles a sus jugadores.
Desde la visión general, me atrevo a decir que el Levante es uno de los equipos que más alternativas tiene de contrarrestar al Barça -aunque peque de alguno que otro detalle espacial en su última línea-. Le faltó transición después de recuperar. La tuvo, mediante Valdo y algunas individualidades de los mediocentros que finalizaron en Koné, pero no hubo peligros mayores a la hora de generar líneas pase decisivas.

7 abr 2012

Castigo


La Romareda nos esperaba con ansias después de ver al Zaragoza reenacer, coger el acelerador y dar la sorpresa a todos. Quizá era el momento más clave para armarse completamente de ese plus inexorable y ser recordados como aquellos equipos rompe barreras que la Liga BBVA ha tenido poco.
Pero lo de hoy fue demasiado. Castigo en exceso. Hace pensar de un partido fácil, en efecto. Pero pensándolo bien, la balanza estuvo equilibrada muchísimo tiempo. Los últimos momentos fueron los peores porque quedarse con diez fue lo más trágico que le pudo pasar a Manolo Jiménez.

Siguiendo fiel a su ritmo, quiso ser superior al mejor equipo en ataque posicional; y en gran parte lo consiguió. Equipo fuerte, armado con un 4-4-2. Aranda y Micael juntos trabajando en el sector de Keita. Lafita y Obradovic presionando los laterales. Una línea mediocampista bien compacta, dispuesta a obstaculizar toda transición a base de presión. La más notable.

El hecho es que, la línea defensiva estaba muy separada, y Guardiola apostó por el 4-3-3. Los extremos -Pedro y Alexis- y los cuatros zagueros incuestionables al tratarse de bandas tan efectivas, la responsabilidad en transición ofensiva cayó pesadamente en Cesc; que al principio no solucionó ninguna, pero que con Leo se fue descongestionando ya que tuvo más espacio para aprovechar la espalda que tanto seducía.

Paralelamente a esta situación, se hacía un juego directo, una conexión simple con nuestros delanteros. Alexis, a un rendimiento fabuloso, sirvió de ancla, de infalible receptor. Sostuvo gran parte de las embestidas, no obstante.
Eso sí, aquel juego sobrevolando la línea de Lafita-Zuculini-Pinter-Obradovic hacía buenísimo a tal presión; que bien se rompía a base de un mediocampista más en otros partidos.

Pep pudo dar entrada a Iniesta para acabar castigando la espalda rival que se debilitaba en algunas ocasiones sufridas, pero hubo algo más importante que no cedió a la petición: el gran rendimiento que estaban bordando los de arriba. Así pues, el 4-3-3 clásico se mantuvo.
Por otro lado, después de hacer efectiva la defensa organizada, el Zaragoza atacó a base de buena técnica; especial giro y equilibrio en sus receptores, lo que hacía conectar fácil con los costados. A todo ello, la transición ataque-defensa en el Barça fue nula, no tuvo resultados.

Ya en la segunda parte con diez, no se hacían fructíferas las buenas retenciones de Aranda porque los de atrás llegaban tarde, y para formar un ataque posicional que era necesario, sacrificaban mucho espacio. Con Busquets ya dentro, se vaticinaba un knock-out ya que aquellas reacciones a los contragolpes que iniciaba en el carril central se hicieron mejores, y las salidas, más coherentes.

De la mano de la debilitada espalda zaragocista, el cambio de ritmo les pasó factura totalmente; y sumado a los cambios de banda continuos, el Barça noqueó definitivamente a los Maños que ya eran vulnerables.


2 abr 2012

Matices entrecruzados

Muchos creen que Marcelo Bielsa es un espejo a Pep Guardiola, lo que es totalmente falso. Los medios se han encargado de pintarlos como "maestro y pupilo"; cuando las únicas semejanzas que comparten son nada más conceptos generales. El ser protagonista en el campo, la presión en campo rival, la devoción por los extremos, el gusto a aquel Ajax de Van Gaal...
Cosas muy generales que comparten los dos, y del cual, aun se quebrantan por el distinto método que emplean.

El conjunto vasco acusando el desgaste de la Europa League, presentó un once sin Llorente y del cual me imaginaba que pasarían problemas en salida; como lo han ido pasando cuando no disfrutaban de aquel vértigo, generado por la recepción de espaldas incuestionable de uno de los mejores delanteros centros del mundo.
Visto lo sucedido, el Barça sin ningún dolor de cabeza en sus espaldas, salió a buscar, aunque una vez recuperado el balón, el problema se presentó en ataque posicional. La marca personal de Bielsa y su ideología de correr de un lado a otro, desgastaron a ritmo tedioso.
Pero el Athletic nos exigió en dos cosas muy puntuales. La primera, que no gocemos de desmarques. Y la segunda, que Adriano, Piqué, Mascherano y Dani Alves se impliquen en tres cuartos; sea por dentro o por fuera.

Dentro de este marco que requirió enorme estado físico, salieron a la luz dos grandes protagonistas: Thiago Alcántara y Andrés Iniesta. Dos jugadores que por su biotipo y característica de juego disminuyeron a una alta dosis la previsibilidad en transición. Y que con la ayuda del factor individual, pudimos observar como la superioridad que se veía amenazada, llegó a permanecer; al menos, la gran parte del encuentro.

Por otro lado, hay un aspecto que me preocupó mucho y del cual mis dudas con respecto a la balanza del éxito en Copa del Rey crecieron inmensamente. No logramos salir. Me duele aceptarlo, pero no lo conseguimos en ningún momento. Nuestras oportunidades siempre fueron gracias a nuestra recuperación en campo contrario. Todo se dio ahí. Después, las veces que el Athletic con poco fundamento intentó llegar y erró, nos vimos obligados; en la salida, a enviar balones por alto a nuestros laterales. A todo esto, yo planteo una pregunta: ¿Se imaginan con Llorente en el once todo el partido?

La respuesta es algo escalofriante. Pensar que pueden influir en nuestro porcentaje de posesión, y del cual; ellos sacan más tajada en efectividad... En fin, un interesantísimo debate del cual trataré de extenderlo cuando llegue el momento, o mejor dicho, antes de la Final de mayo.