2 abr 2012

Matices entrecruzados

Muchos creen que Marcelo Bielsa es un espejo a Pep Guardiola, lo que es totalmente falso. Los medios se han encargado de pintarlos como "maestro y pupilo"; cuando las únicas semejanzas que comparten son nada más conceptos generales. El ser protagonista en el campo, la presión en campo rival, la devoción por los extremos, el gusto a aquel Ajax de Van Gaal...
Cosas muy generales que comparten los dos, y del cual, aun se quebrantan por el distinto método que emplean.

El conjunto vasco acusando el desgaste de la Europa League, presentó un once sin Llorente y del cual me imaginaba que pasarían problemas en salida; como lo han ido pasando cuando no disfrutaban de aquel vértigo, generado por la recepción de espaldas incuestionable de uno de los mejores delanteros centros del mundo.
Visto lo sucedido, el Barça sin ningún dolor de cabeza en sus espaldas, salió a buscar, aunque una vez recuperado el balón, el problema se presentó en ataque posicional. La marca personal de Bielsa y su ideología de correr de un lado a otro, desgastaron a ritmo tedioso.
Pero el Athletic nos exigió en dos cosas muy puntuales. La primera, que no gocemos de desmarques. Y la segunda, que Adriano, Piqué, Mascherano y Dani Alves se impliquen en tres cuartos; sea por dentro o por fuera.

Dentro de este marco que requirió enorme estado físico, salieron a la luz dos grandes protagonistas: Thiago Alcántara y Andrés Iniesta. Dos jugadores que por su biotipo y característica de juego disminuyeron a una alta dosis la previsibilidad en transición. Y que con la ayuda del factor individual, pudimos observar como la superioridad que se veía amenazada, llegó a permanecer; al menos, la gran parte del encuentro.

Por otro lado, hay un aspecto que me preocupó mucho y del cual mis dudas con respecto a la balanza del éxito en Copa del Rey crecieron inmensamente. No logramos salir. Me duele aceptarlo, pero no lo conseguimos en ningún momento. Nuestras oportunidades siempre fueron gracias a nuestra recuperación en campo contrario. Todo se dio ahí. Después, las veces que el Athletic con poco fundamento intentó llegar y erró, nos vimos obligados; en la salida, a enviar balones por alto a nuestros laterales. A todo esto, yo planteo una pregunta: ¿Se imaginan con Llorente en el once todo el partido?

La respuesta es algo escalofriante. Pensar que pueden influir en nuestro porcentaje de posesión, y del cual; ellos sacan más tajada en efectividad... En fin, un interesantísimo debate del cual trataré de extenderlo cuando llegue el momento, o mejor dicho, antes de la Final de mayo.

25 mar 2012

Salvedad

Los locales manejaban el contexto desde un principio. Si replegar era lo optado; la línea de tres se presentaría, y si elegían presionar; padecería riesgos la línea de cuatro en la que Montoya estaba como un punto débil seductor. En teoría, Guardiola estaba en la telaraña de Joaquín Caparrós.

Eso no evitó, que Pep se saliera con la suya, y que muy por encima; pusiera su advertencia. Quería hacerle tener miedo -aunque no lo logró-, pues Messi, Cesc e Iniesta se presentaban como aquel peligro inminente si los mallorquinistas salían a buscar. Aunque nada fue como quería, salió como solución la presencia de tres grandes: Leo, Thiago, y Andrés.

La decisión ya estaba tomada por Caparrós y los dos puntas+extremos volantes+pivote+lateral emprendieron esa busca que poco lograron. En el marco de la efectividad, no existieron; aunque, reitero, aquel plan bien podría haber tenido sorpresas en la primera parte.
Sus salidas, por otro lado, eran poco esperanzadoras. Luego de retenerla en el cuarteto defensivo, eran siempre balonazos a Víctor y Álvaro, o de lo contrario, Pereira o 'Chori'. Poco prometedor, aunque les saliera contra otros rivales.

El partido de los nuestros se desencadenó de varias formas. Cada una a causa de un hecho puntual. La primera fue que, después de profundizar de manera pobre en 3/4 de campo, se encendía la máxima angustia cuando la estrella argentina y Don Andrés se juntaban. Mucha chispa, verticalidad especial.
Así pues, una vez que Messi metiera el primero, Pedro se colocó en la otra banda, llevando a Iniesta al tridente que creaba y mantenía la tranquilidad en campo rival.

Pep se dio cuenta rápido que con Sergio era diferente. Su fiabilidad en el pase atrás, retardaba lo que hubiera podido ser unas permutas perfectas con Thiago; que se encontraba casi junto a Piqué; y como el fuera-dentro del manchego sin balón generaba electricidad, no dudó en comprometerlo definitivamente al plano creativo con el mismo 'biotipo' aunque con distinta función.

El otro hecho puntual, fue que; temiendo de una posible ocasión peligrosa -que se asomaba de a pocos- quiso asegurar con un planteamiento curioso. Con línea de 4, incorporándose Busquets, Fábregas adquirió más protagonismo del cual tenía entre líneas -poquito- y en ese momento, su peso se acentuaría en la misma contininuidad rápida en transición aunque desde un sector más alejado al normal. Eso sí, Iniesta, Messi y el propio Cesc tenían la libertad de intercambio en la zona central; más Thiago aportando dinamismo en las salidas.

Una vez expulsado el brasileño, Pep entró en graves problemas. Su plan improvisado sería sustituir a Cesc por Montoya, mientras Busquets e Iniesta estaban solos en mediocampo. Esto, fue un tormento porque Pereira; el extremo volante, adquirió peso en el centro y sus duelos contra Sergio se las llevó él, provocando algún que otro descalabro. El final del mal asunto sería Keita. El malí aportó continuidad, del cual carecía sin el mediocampo completo, y en efecto, la posesión necesaria para ocasionar alguna que otra oportunidad concreta.

Una vez el 2-0, ingresó Tello pero tuvo un rol inaudito. O puede que esta vez en el plano resolutivo, dio fruto. En una ocasión de despeje, Tello quedó uno contra uno, lo que me hace ilusionarme y mucho con este jugador que tiene condiciones no solo para ser de extremo puro, sino para ser un segunda punta desmarcándose sin balón tan bien como Alexis y haciendo constantes ocasiones de gol debido a su veloz gesto técnico que todos conocemos.

20 mar 2012

Protagonistas de la noche


El protagonismo en general del partido es intratable. Nada ni nadie lo va a cambiar. Un récord merecido se llevó el magnífico futbolista -al que no cabe un solo adjetivo más-, y al ejemplar deportista al que es suficiente sacarse el sombrero y decirle: ¡Chapeau Leo, conseguiste lo inimaginable!



Yendo al partido en sí, nos visitó un estupendo Granada, muy valiente. Equipo muy bien al ritmo ofensivo, experto en triangulaciones, y todas ellas de una identidad colectiva suficientemente buena.

Su valentía se fue a rozar el límite muchas veces, sobrevalorando la presión blaugrana que les pasó cuenta en muchas ocasiones. Pero el partido que hicieron, y que me sorprendió; fue sin balón.

El buen trabajo de Abel Resino -notorio- me hizo deshacerme en elogios. En defensa organizada, situó un 4-4-2 muy marcado. Y es que el contexto pasa por aquí: Líneas muy juntas, y por tanto, el plan de trabajar la espalda, en nulo.

En algunas contras, se notó la falta de continuidad rápida para transitar, y es que la fiabilidad del pase atrás con Xavi no fue suficiente, en efecto. Quedaba fijarse en 3/4, y una vez plantado ahí, apareció la otra gran parte del contenido, los tres mounstros amortiguadores en los 90 minutos para Abel.





Messi, Cuenca y Alexis

Sin espalda que trabajar debido a un repliegue de sus mediocentros, quedaba estirar el campo en busca de pases interiores. Los buenos movimientos defensivos del rival no dejaron de sorprenderme pero el látigo finalmente vino desde los receptores más cercanos a portería.

-Por un lado, Isaac, con balón al pie; echaba para atrás a toda una defensa ocupada en el cierre de espacios. Ya en finalización no faltaron sus centros o el cambio de zona atacante como tortura.

-Messi, aparte de crear el vértigo al que todos los rivales no pueden acostumbrarse, generó infinidad de daños cuando se juntaba con Alves, yéndose a combinar en zona central y pasando a una velocidad increíble, dejando en evidencia -comprensiblemente- los problemas a Los Nazaríes.

-Alexis Sánchez ocuparía un concepto que se dio generalmente en el segundo tiempo, pero que él lo explotó desde un principio: los desmarques continuos. Su maravillosa capacidad de moverse sin balón creando situaciones inesperadas, llegaron con la siempre peligrosidad impresionante. Muy aparte de ello, tuvo el candado para las subidas de Dani, con su clásico fuera-dentro.

La segunda parte tuvo otra cara. Con el 2-2 como suficiente razón para estar concentrados a un nivel alto y exigido, la determinancia que tuvieron los movimientos de los tres delanteros, se elevó aun más.

El Granada, planteaba algo diferente. Astuto siempre, aunque una vez Tello dentro, el castigo a tan majestuoso plan fue apabullante.

En 3/4, el 4-4-2, pasó a tener a Uche y Martins taponando los costados, y de esa manera, dejando el mediocampo con Mikel Rico y Moisés, que algunas veces se les sumó Benítez; al Barça le bastó con acomodarse saliendo increíblemente de la presión de los mediocampistas; que esta vez sí iban al hombre para obstaculizar ángulo de pase.

Una vez más, dejaron pasar a los tres mounstros de arriba y fueron castigados por una infinidad de desmarques. La espalda volante no sufrió, pero sí la última.
En líneas generales, espectacular Granada, a un ritmo TOP; pero que ni así, logró contrarrestar un ritmo entorpecedor que si no llega de una forma, llega de otra.